Consiste en un simple análisis de sangre en el que se analizarán una serie de hormonas (LH, FSH, Progesterona, Estradiol, Testosterona, Prolactina y, en algunos casos, hormonas Tiroideas). Dependiendo de los resultados se puede comprobar si existe la posibilidad de producir óvulos y si las condiciones hormonales para la implantación son adecuadas.
Existen unas hormonas (LH y FSH) que son producidas por la hipófisis actuando a nivel ovárico. Cuando los niveles de las mismas son muy elevados, sobre todo la FSH (superiores a 10 ó 15 mUI/ml en función de los valores normales del laboratorio que realiza la dosificación hormonal ), nos podemos encontrar ante un caso de una disfunción ovárica, ya que al ser secretadas de forma continuada, el ovario no es capaz de responder a su estímulo. Este hecho podría concordar con una menopausia precoz o con un fallo ovárico.
Este análisis debe realizarse siempre al principio del ciclo, el segundo o el tercer día de la regla en fase basal, momento en que los valores de estas hormonas tienen que ser más bajos.