Los procesos tumorales pueden extenderse a regiones vecinas a través de células que desplazándose por vasos linfáticos colonizan ganglios de una forma escalonada dependiendo de la localización del tumor primario. El cuello es una zona rica en ganglios linfáticos y el tratamiento de los tumores de cabeza y cuello siempre necesita un abordaje loco regional, es decir tratar el tumor primitivo y sus áreas ganglionares cervicales.
Con el tratamiento quirúrgico de las áreas cervicales se pretende la extirpación del sistema linfático del cuello de una forma profiláctica, si no hay ganglios evidentemente afectados pero se sospecha que pudieran estarlo, o de una forma terapéutica si se confirma previamente la existencia de ganglios claramente afectados.
Estas intervenciones quirúrgicas se denominan vaciamientos y pueden ser funcionales conservando las estructuras no ganglionares del cuello (músculos, nervios, venas y arterias principales) o radicales, en diversos grados, en los que además del tejido linfo-ganglionar se extirpan las estructuras cervicales que puedan estar afectadas por el tumor o sus metástasis. En ocasiones se practica un vaciamiento cervical para tratar tumoraciones de cuello de origen incierto o primario desconocido.
La intervención consiste en: mediante anestesia general, incisión de la piel para acceder a la región del cuello afectada, procediéndose a la extirpación del tejido linfo-ganglionar separándola de los órganos, músculos, nervios, venas y arterias que están junto a ella conservándolas en caso de cirugía funcional o procediendo a extirpar las estructuras afectas en caso de vaciamiento radical en sus diversos grados. Estas estructuras son diversas y especialmente abundantes en el cuello. Se procede a cohibir los posibles puntos sangrantes y cierre de la herida dejando habitualmente un drenaje.
En el caso de lesiones confirmadas como benignas la alternativa es no operar, manteniendo un control periódico, con el riesgo de sobreinfecciones de repetición (quistes y submaxilitis crónica) que pueden tratarse con medicamentos y/o aumento de tamaño progresivo con posible afectación de estructuras vecinas.
En caso de duda diagnostica, una vez agotadas las pruebas complementarias (diagnostico por imagen, analíticas, citología por aspiración con aguja fina...) es preciso su extirpación o biopsia para descartar procesos malignos.