La vía de acceso es generalmente por detrás de la oreja o retroauricular para descubrir la mastoides, fresado de esta y limpieza/extirpación de las lesiones producidas por el colesteatoma o por infecciones de repetición del oído. Se crea una única cavidad formada por el oído medio y la mastoides con pérdida habitual de la cadena de huesecillos de la membrana timpánica en las técnicas abiertas.
En aquellas técnicas que se conserva la pared del conducto auditivo externo puede a su vez conservarse parcial o totalmente las estructuras tímpano-osicular, bajo anestesia general.