La via de acceso puede ser a través del conducto auditivo (lo más frecuente) o por detrás de la oreja. Se incide en el tímpano para extraer el líquido en el caso que lo hubiere.
Se puede dejar colocado un tubo de ventilación en tímpano.
Perforación timpánica, vértigos transitorios tras la intervención.
Excepcionalmente (menos del 1% de los casos), se puede producir daño en el oído interno con incremento de la sordera y lesión del nervio facial, transitoria o permanentemente.
Puede haber alteraciones del gusto en la lengua de forma transitoria o permanente.