La miringoplastia es una técnica quirúrgica destinada al cierre de una perforación timpánica mediante la colocación de un injerto.
Se realiza bajo visión microscópica, bien a través del propio conducto auditivo, bien a través deuna incisión realizada detrás del pabellón auricular.
Este tipo de cirugía se indica en el tratamiento de perforaciones timpánicas, sin supuración actual ni en los últimos meses.
El material utilizado para cerrar la perforación del tímpano puede ser fascia temporal –el recubrimiento externo del llamado músculo temporal– o bien pericondrio –tejido que recubre el cartílago de la oreja–, grasa obtenida del lóbulo de la oreja o bien abdominal -pequeña incisión a nivel abdominal bajo-, tomados siempre del propio paciente.
La intervención puede realizarse bajo anestesia local o general, dependiendo de diferentes circunstancias, tales como la vía de acceso, la edad y personalidad del paciente, etc.
Tras la intervención se coloca un taponamiento en el conducto auditivo que se retirará tras unosdías y, en el caso de abordaje por detrás del pabellón, se realiza una sutura, cuyos puntos se retirarán en torno a los 7 días.
Durante las primeras horas tras la cirugía, pueden aparecer ligeras molestias en el oído, tales como dolorimiento, sensación de ocupación, ruido, etc., así como sensación de ligero adormecimiento de la cara.
Es frecuente, también, que se manche el taponamiento del conducto o el vendaje de sangre.
El paciente permanecerá en el hospital unas horas o hasta el día siguiente, según diferentes circunstancias. Posteriormente será controlado en las consultas externas del Servicio.
Como normas generales, deberá evitar la penetración de agua en el oído y viajar en avión durantelas tres semanas siguientes a la cirugía. Se sonará la nariz con cuidado, primero una fosa y después la otra, y estornudará sin taparse la nariz.
En caso de NO EFECTUARSE ESTA INTERVENCIÓN, el paciente continuará con la pérdida deaudición, la sensación de resonancia y el ruido en el oído si es que existían con anterioridad. Por otra parte, mientras la perforación timpánica exista, el paciente debe de evitar la penetración de agua en su oído ya que podrían aparecer supuraciones de forma intermitente, con la posibilidad de pérdida de audición tras infecciones repetidas. Estas supuraciones pueden aparecer, también, espontáneamente, sin que penetre agua en el oído del paciente.
Cierre de la perforación. Mejoría de la audición, de la sensación de resonancia y de los ruidos, en muchos casos. Posibilidad de penetración de agua en el oído.
En general, son poco frecuentes. Cabe la posibilidad de que persista la perforación, que podría, incluso, aumentar de tamaño.
Cabe también la posibilidad de que se agrave la pérdida de la audición y, excepcionalmente, de que se pierda completa e irreversiblemente. Pueden aparecer acúfenos –ruidos en el oído–, vértigos y disgeusia –alteraciones en la sensación gustativa–.
Es posible que aparezca una parálisis facial –parálisis del nervio de los músculos de la cara–, e infecciones, tanto a nivel del oído, como a nivel cerebral, tales como meningitis o abscesos.
Además de todo ello, las complicaciones propias de toda intervención quirúrgica y las relacionadas con la anestesia general. El riesgo vital es poco frecuente, aunque puede producirse en todo acto médico que incluye anestesia: se ha descrito un caso de muerte cada 15.000 intervenciones con este tipo de anestesia.