La estapedectomía y la estapedotomía son las técnicas quirúrgicas utilizadas, generalmente, paratratar la llamada otosclerosis u otospongiosis. Esta enfermedad se produce como consecuencia de la fijación, y consecuente inmovilización, de uno de los huesecillos del oído –el estribo–, por lo que, éste, deja de transmitir el sonido originandose así una sordera que, en ocasiones, se acompaña de ruidos –zumbidos– y vértigos.
Estas intervenciones consisten en, mediante visión microscópica, acceder al citado huesecillo,generalmente a través del conducto auditivo, extraerlo, total o parcialmente, y sustituirlo por una pequeña prótesis que posea la movilidad necesaria para transmitir de nuevo el sonido, recuperando así la audición. En ocasiones, esta prótesis se debe apoyar en una pequeña membrana, un injerto, que se obtiene, generalmente, del trago –pequeño cartílago situado delante del conducto auditivo externo–.
La anestesia empleada, en esta intervención, puede ser local o general.
La permanencia en el hospital después de la operación varía, generalmente, entre las 24 horas ylos 6 días, en dependencia de la evolución de los mareos que aparecen, frecuentemente, tras la intervención y cuya duración varían mucho de una persona a otra.
Tras la operación es normal que se note una pequeña alteración en el sabor de algunos alimentos que, normalmente, se recupera poco tiempo después.
En el inmediato período postoperatorio el paciente no debe viajar en avión durante, al menos,tres semanas. Si se suena la nariz, debe hacerlo con precaución y primero de un lado y luego del otro. Si el paciente estornuda, debe de hacerlo con la boca abierta y sin taparse la nariz. Por lo general, entre 10 y 20 días después de la cirugía el paciente podrá reiniciar su actividad laboral normal.
En caso de NO EFECTUARSE ESTA INTERVENCIÓN, es previsible que la evolución de la enfermedad ocasione una sordera progresiva, que puede llegar a ser muy importante.
Cabe la posibilidad de que, como consecuencia de la incisión o de la manipulación del tímpano, se produzca una perforación timpánica o una infección del oído.
Ya hemos indicado la posibilidad de que aparezcan mareos que puedan prolongarse más allá de lo normal e, incluso, quedar como secuela.
Es posible, también, que no se recupere la audición e, incluso, que empeore la misma hasta el extremo de perderse completamente.
Como quiera que se ha utilizado una pequeña prótesis para restablecer la audición, la movilizaciónaccidental o espontánea de la misma puede suponer la pérdida de la audición, aun tiempo despuésde haberse realizado la intervención quirúrgica. Ello exigiría una reintervención para la correctacolocación de la misma.
Pueden quedar, como secuela, acúfenos –ruidos en el oído– que pueden ser intensos.
En el interior del oído se encuentra el nervio facial, que es el nervio que moviliza los músculosde la cara. Su lesión accidental afectaría a la motilidad de la cara produciendo una parálisis facial, aunque es extremadamente rara.
En la proximidad del oído se encuentra el seno lateral y el golfo de la vena yugular. Si su posición anatómica no es la normal, podrían llegar a lesionarse, lo que originaría una hemorragia que podría imposibilitar la intervención.
Además de todo ello, las complicaciones propias de toda intervención quirúrgica y las relacionadascon la anestesia general o local. El riesgo vital es poco frecuente, aunque puede producirse entodo acto médico que incluye anestesia: se ha descrito un caso de muerte cada 15.000 intervenciones con este tipo de anestesia. En general, el riesgo quirúrgico aumenta en relación con la edad, cantidad y la gravedad de las enfermedades padecidas.
El tratamiento médico se muestra ineficaz para la recuperación de la audición. La colocación de una audioprótesis puede mejorar la audición del paciente.