Llamamos dacriocistorrinostomía endonasal a una forma de «cirugía endoscópica nasal» que tiene, como finalidad, el tratamiento de la obstrucción del sistema lagrimal a través de la fosa nasal correspondiente, mediante su abordaje con ayuda de un microscopio óptico o de endoscopios de luz fría.
La intervención se suele realizar bajo anestesia general. En el acto quirúrgico se pretende la apertura de un drenaje de la vía lagrimal a la fosa nasal, para mejorar la evacuación de las lágrimas, en los casos de obstrucción del sistema lagrimal.
Tras la intervención, se coloca un taponamiento nasal durante 48 horas, aproximadamente.
Incluso a través del taponamiento, el paciente puede presentar una pequeña hemorragia, tanto por las fosas nasales como por la faringe, que suele ceder en unas horas si la capacidad de coagulación del paciente es normal. En caso de persistir la hemorragia, hay que efectuar una mayor compresión local mediante otro taponamiento.
En raras ocasiones, se puede deslizar la gasa, con la que se realiza el taponamiento nasal, por la parte posterior de la fosa nasal, provocando una sensación de cuerpo extraño y náuseas, que se soluciona retirando el taponamiento y colocando otro, si es preciso.
Durante los primeros días de la intervención, el paciente debe de evitar el sonarse la nariz con violencia, ya que podría impulsar el aire a través de la vía lagrimal recién abierta, lo que podría producir el llamado enfisema orbitario, que es la penetración de aire dentro de los párpados.
En el período postoperatorio es muy importante la realización de lavados de la fosa nasal mediante suero fisiológico, para la eliminación de abundantes costras que pueden dificultar la respiración nasal.