Pasadas las primeras 24 horas después del tratamiento con RC el paciente puede, en condiciones normales, incorporarse a sus actividades habituales. El efecto de la misma se irá valorando en los meses y años siguientes. Con respecto a la radioterapia fraccionada el paciente puede seguir desarrollando su actividad cotidiana durante el tiempo de tratamiento, si su situación clínica lo permite.
La única limitación de su actividad puede venir como consecuencia de sus déficits neurológicos o, en el caso de las mavs, porque debe seguir con las mismas precauciones que llevaba antes del tratamiento. En estas últimas, mientras no se produzca el cierre del nido vascular, como ya se ha citado, persiste el riesgo de la hemorragia; para reducir al máximo este riesgo, es aconsejable llevar un régimen de vida en el que se eviten todo tipo de esfuerzos psicofísicos. El equipo de la Unidad valorará periódicamente la situación clínica y de los estudios de imagen previstos (RM, AngioRM, etc.) y una vez que estos sean normales, se procederá a la práctica de un estudio angiográfico para evidenciar el cierre de la malformación, y en este momento desaparecerá el riesgo de sangrado y el paciente podrá llevar una vida normal. Si el estudio angiográfico mostrara que no se ha cerrado totalmente el nido (transcurrido un tiempo prudencial de 2-3 años), se evaluará su caso para estudiar la conveniencia de un nuevo tratamiento.
Si los pacientes como consecuencia de su proceso tienen crisis epilépticas, en el periodo post-radiocirugía, deben continuar con la misma medicación y régimen de vida.
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