Como cualquier proceso biológico, o actividad de la vida, la RC actúa según unas probabilidades, por lo que se puede prever su efecto en un rango de eficacia estimado en porcentajes.
Sobre los tumores, por ejemplo, si se utilizase una dosis muy elevada, se conseguiría la destrucción del 100% de los mismos, pero habría unos efectos secundarios, no deseados en el tejido cerebral normal. Si la dosis fuese muy baja, no habría ningún tipo de efecto secundario, pero en muy pocos casos se alcanzaría el control tumoral.
Los neurocirujanos, radioterapeutas, Radiofísicos, neurorradiólogos, y el resto del personal que trabaja en la Unidad de Radiocirugía se esfuerzan en, conociendo los efectos tanto positivos como negativos, determinar la dosis y técnica más adecuada para cada tipo de tumor, teniendo en cuenta su
naturaleza histológica, su
radiobiología, así como las características y sensibilidad de las distintas zonas anatómicas en las que estén localizados
En consecuencia los médicos de la Unidad le podrán informar, para cada tipo de tumor y según el tratamiento que consideran adecuado, cuales son las probabilidades de conseguir la detención o reducción del tumor, así como los posibles efectos secundarios.
En líneas generales, en los tumores de crecimiento bien delimitado (neurinomas, meningiomas, etc.) el porcentaje de
control de crecimiento tumoral con RC está alrededor del 80-90% de los casos tratados, siempre sobre la base de que se pueda irradiar el volumen total del tumor.
En los casos de las mavs, al igual que en los tumores, los efectos secundarios, dependerán del volumen a tratar y de las áreas cerebrales en que se sitúen. El
índice de eficacia en las mavs está entre un 80-90% de oclusiones totales de la malformación (curación), en un periodo entre 1 y 3 años. Este porcentaje está referido a los casos en que se pueda irradiar todo el nido vascular.
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