Proceso por el que, tras una solicitud de asistencia urgente, bien del propio paciente, bien de sus familiares o acompañantes o de cualquier dispositivo sanitario o no sanitario, se dan los pasos necesarios para una primera e inmediata estratificación de riesgo basada en datos clínicos y completada con las exploraciones complementarias pertinentes en cada caso, de forma que se obtenga el diagnóstico orientativo o definitivo en el menor plazo de tiempo posible, evitando demoras y pasos intermedios que no aporten valor añadido. Una vez alcanzado el diagnóstico, se procederá inmediatamente al tratamiento más adecuado según las diversas etiologías que lo pueden causar, asegurando al mismo tiempo la continuidad asistencial, mediante ingreso hospitalario, traslado a otro nivel asistencial, derivación a consultas Atención Primaria (AP) y/o Atención Especializada (AE), o a su propio domicilio.