Más de cinco meses postrado en su cama recibiendo todos los cuidados necesarios por parte de sus familiares. Remigio sufre pluripatología y es un ejemplo del valor de la coordinación entre profesionales sanitarios para la continuidad de cuidados. Esta buena organización y sobre todo, la fuerza y la confianza de su familia, han hecho posible que desde el pasado 18 de agosto haya podido cambiar una habitación de hospital por su acogedora casa en la localidad de Maracena.
Pero el gran mérito es del tesón y fortaleza de su mujer Encarna y de su hijo Antonio quienes se dedican en cuerpo y alma a prestar la mejor atención, cuidados y mimos posibles a este hombre de 79 años, y es que, según indicó esta entrañable cuidadora “reza a cada instante para que su marido esté un día más con ellos”.
Remigio ha sido intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones en el último año y en estos momentos se alimenta a través de nutrición parenteral. Su hijo se ha convertido en un enfermero “profesional”, le suministra la medicación, curas y lavados, y hace un seguimiento diario de la evolución de su padre dejando constancia en una libreta los datos de temperatura, glucosa, tensión. Todo con una finalidad: que su padre reciba las mismas atenciones que en un centro hospitalario.
Esta historia ha recibido un seguimiento exhaustivo por parte de las enfermeras gestoras de casos del hospital y por las enfermeras de del centro de salud quienes han mostrado un gran cariño por esta entrañable familia que cada día lucha por hacer la vida más agradable a este hombre que, sin duda, está muy feliz de estar entre los suyos.