Refleja una filosofía de enfermería y una forma de organización del cuidado enfermero, centrando la práctica enfermera en el paciente, potenciando las relaciones personales y la humanización del cuidado para que este pueda tomar el control y responsabilizarse de su salud. Este modelo se implantó en hospitales en 1970 a partir de enfermeras insatisfechas con el cuidado fragmentado y con la falta de contacto con el paciente. Esto llevó a las enfermeras a estar de acuerdo con las quejas que emitían los enfermos, llegando a plantear como solución el modelo de enfermería primaria, consistente en asignar una enfermera responsable a cada paciente, desde el ingreso hasta el alta. Este modelo fue considerado el primer modelo profesional formal en la enfermería hospitalaria (Zander - 1992).
Una práctica centrada en la persona supone la armonización de las intervenciones de todos los profesionales al servicio del otro, poniendo en práctica sus competencias profesionales y teniendo en cuenta, en todo momento, las necesidades, hábitos, creencias y valores de la persona y de su entorno en sus circunstancias vitales. Esta práctica posibilita la participación activa del sujeto en la gestión de su propia salud. Se trata también de responder a los derechos del usuario, como el derecho a ser informado, el derecho a decidir y el derecho a participar activamente en un proceso en el cual el principal protagonista y destinatario es él mismo.
Este modelo no es rígido, sino flexible y adaptable, deben primar fundamentalmente la calidad del cuidado y la calidad de vida de los profesionales, por tanto no sería viable que su aplicación supusiera un cambio importante en los turnos de los profesionales si no es aprobado por ellos, ya que estaría abocado al fracaso( Kront).
Permite que todos los usuarios del SAS tengan asegurada la personalización del servicio mediante la asignación enfermera/paciente/familia, con capacidad para la toma de decisiones sobre los cuidados de la persona y su familia. Garantizando de esta forma que la enfermera conoce todo el proceso del paciente, es la que toma las decisiones relativas a la planificación de cuidados y es el referente para la persona y los cuidadores.
Los otros miembros de enfermería no dejan, por ello, de atender a los pacientes asignados a otras enfermeras, pero esta acción debe estar basada en los cuidados planificados por las respectivas enfermeras referentes de cada paciente.
La reorientación de los cuidados supone además el impulso en la coordinación entre niveles, la participación en el diseño, la implantación y mejora de los procesos asistenciales, la incorporación de mejores prácticas y el alcanzar una visión compartida de la asistencia. Estrategias como el Plan de Apoyo a las Familias Andaluzas (Decreto 137/2002) y la creación de las Figuras de Enfermera de Enlace Comunitaria y Hospitalaria para la gestión de casos, complementan esta iniciativa. Otras herramientas para responder a los cambios en cuidados de salud son la gestión por competencias, la acreditación de centros y la formación continuada.